De un local propio… a oficinas privadas en mi negocio

Muchas empresas se han visto obligadas a transformar su realidad desde que, en el mes de marzo de 2020, el coronavirus hiciera algo de aparición en un país como el nuestro. Fue uno de más zozobra de todos los que hemos vivido a lo largo de las últimas décadas. El hecho de que hubiera una amenaza sanitaria en el interior de nuestras fronteras nos ponía en un serio aprieto y la verdad es que la sociedad se tuvo que preparar para todo lo que tenía que ver con esto. Y las cosas iban más allá de lo puramente relacionado con la salud. La economía fue otra de las grandes perjudicadas.

Los negocios vivieron momentos de muchísima intranquilidad durante aquella época. Seguro que todos y todas recordáis los Ertes que cientos y cientos de empresas de todo tipo realizaron durante aquellas semanas tan difíciles. Era una cuestión necesaria que el Gobierno central se encargara de sufragar buena parte de estos gastos con el fin de que la economía no se derrumbara por completo. Y así fue. Pero, como es lógico, las empresas andaban preocupadas por la falta de ingresos propios de su actividad, algo que se iba a extender hasta el final del confinamiento, allá por el mes de junio. Y ojo, que no se recuperó la normalidad de inmediato ni mucho menos.

Las empresas que pudieron, optaron por el teletrabajo. Fueron muchas las que tomaron esta decisión para intentar mantener su actividad incluso en un momento tan complicado. Ese fue el caso del negocio del que dispongo, una pequeña redacción periodística dedicada a la cobertura de noticias relacionadas con el mundo de la logística y el transporte, que tan importantes fueron durante una época como de la que estamos hablando. El sector que cubríamos seguía operando en el momento del confinamiento y nosotros necesitábamos continuar cubriendo su actualidad para que nuestros lectores supieran qué estaba pasando. Al no poder desplazarnos a nuestra redacción, teníamos que trabajar desde casa.

La verdad es que pudimos salir adelante. Fue bastante complicado tener que adaptarnos a trabajar de una manera completamente diferente a la que veníamos implementando, pero pudimos seguir cubriendo la actualidad de una manera más o menos eficaz. Después de algunas semanas, estábamos funcionando casi al 100%, pero teníamos pequeños problemas de comunicación entre nosotros que yo creo que podrían haberse solucionado, o directamente no haber existido, en caso de que hubiéramos seguido trabajando de manera presencial en el local donde teníamos las oficinas. Pero aquel era un momento especial en el que se necesitaban medidas especiales. A fin de cuentas, la salud era lo primero y los emprendedores teníamos que comprenderlo.

Cuando volvió la normalidad, o la que llegamos a conocer cómo “nueva normalidad”, tuvimos que retomar la actividad habitual de una manera paulatina. La verdad es que el negocio no pasaba por su mejor momento porque la liquidez se había reducido y la situación económica provocó que cayera el número de suscriptores del periódico. Tuve que tomar una decisión y, en mi cabeza, estaba la opción de poner el teletrabajo al 100% y quitarme del medio el coste fijo que suponía el alquiler del local. Pero no quería esa fórmula porque pienso que el teletrabajo es positivo solamente durante algún momento de la semana, pero no durante todo el tiempo de trabajo. Lo que se me ocurrió fue dejar el local en el que estaba y buscar otras oficinas privadas. Estuve mirando ubicaciones por toda la ciudad y di con Cn Centros de Negocios, que planteaban opciones para alquilar oficinas privadas bastante coquetas y modernas a un buen precio, justo lo que estaba buscando.

Cuando venció la fecha de alquiler de las antiguas oficinas, nos marchamos de allí y nos trasladamos a la nueva oficina. Y la verdad es que tardamos muy poco tiempo en acostumbrarnos a esa nueva realidad. Se trataba de un lugar muy cómodo y en el que rápidamente empezamos a operar con eficacia. Coincidió con un momento en el que empezamos a recuperar los buenos resultados que habían caracterizado al negocio en los meses anteriores a la llegada de la pandemia, así que también recuperamos un poco la calma que habíamos perdido. Las cosas estaban cambiando para bien y, además, habíamos salido ganando con el cambio de ubicación, que nos había permitido ahorrar costes sin perder un ápice de eficacia.

Los redactores, eso sí, plantearon la posibilidad de que se les abriera de nuevo la opción de teletrabajar. A mí no me gustaba demasiado, pero es lógico que lo solicitaran después de un momento en el que la empresa había funcionado más o menos bien con todos sus empleados teletrabajando. Por tanto, nos sentamos todos a hablar y llegamos al acuerdo de que se podría teletrabajar dos días a la semana mientras todos nos organizáramos y no coincidiéramos todos al elegir los días en los cuales queríamos trabajar desde casa. Los redactores estuvieron de acuerdo y pronto empezamos a implementar esa fórmula.

Antes de mantener esa reunión, quise tener en cuenta algunos de los datos que tienen que ver con el teletrabajo y, para ello, eché mano del portal web Statista. El número de profesionales que trabajan siempre desde casa en España es del 9’3%, un dato que está por encima de la media de la Unión Europea, que es del 8’9%. En la Comunidad de Madrid, la penetración del teletrabajo es del 26’7%, si bien este dato engloba a todas las personas que teletrabajan, ya sea a tiempo completo o no. El caso es que pude comprobar que la gente teletrabaja de manera parcial y son solo unos pocos los que se dedican por completo a teletrabajar desde casa. De ahí la propuesta que antes os comentaba.

Mi objetivo: evitar las desventajas del teletrabajo 

Creo firmemente que el teletrabajo es algo que motiva a las personas que trabajan para una empresa y considero que todos los negocios tienen que considerar ofrecer fórmulas a su gente para que trabaje desde casa, al menos de manera parcial, como fue el caso de mi pequeño periódico. Sin embargo, también creo que ofrecer el teletrabajo a tiempo completo no es una buena solución porque esta técnica tiene algunos defectos, algunas desventajas, que pueden afectarnos de una manera más que considerable. He querido transmitir a continuación cuáles son las desventajas del teletrabajo y para ello he echado mano de una noticia publicada en la página web de Iberdrola.

En dicha noticia, se dividen las desventajas en 3 categorías: para los empleados, para las empresas y para la sociedad. Vamos a ir una por una para ver de qué estamos hablando exactamente:

  • En relación a los desempleados, se comenta el sedentarismo con el teletrabajo porque ya no se necesita que nos movamos de casa para acudir a la oficina. Y, además, y no menos importante, hay un riesgo de no desconectar respecto de la actividad que se está realizando. Cuando nos encontramos dentro del mismo lugar todo el día, es posible que tengamos siempre en la cabeza los problemas del trabajo, incluso cuando no estamos dentro de nuestra jornada laboral.
  • En lo que tiene que ver con las empresas, además del control de rendimiento en el que seguramente todos y todas estamos pensando, podemos encontrarnos con el hecho de que el empleado, al verse alejado físicamente del negocio para el que trabaja, se puede sentir menos identificado con él, lo cual es un problema porque afectará a su vinculación con el mismo y al rendimiento.
  • Por último, los riesgos para la sociedad tienen que ver directamente con la reducción de las relaciones entre las personas, que constituyen la base de la sociedad tal y como la hemos conocido a lo largo de la Historia. Además, se produce un aumento de las diferencias sociales como consecuencia de la brecha de acceso que existe a las tecnologías de la información y la comunicación.

Creo que nos hemos adaptado muy bien a la nueva realidad en la que nos movemos y que el sistema mixto está funcionando bastante bien. La productividad sigue siendo alta y normalmente los redactores muestran bastante motivación al ser que, al menos dos días por semana, pueden estar en casa. Yo, particularmente, pienso que nos viene de perlas mantener el contacto físico de manera regular, aunque no sea tanto como antes. Supongo que cada cual tendrá su opinión en este sentido y que no siempre tendrá por qué ser la misma que la mía.

Adaptarse a los cambios que se van produciendo en el mundo es una de las claves para que las empresas continúen existiendo y obteniendo los beneficios que se espera de ellas. El nuestro es un caso muy evidente y creo que hemos operado bastante bien, como tantos y tantos negocios de nuestro país y de tantas otras zonas del mundo. Hay otros negocios que no han tenido esta oportunidad a causa de la incertidumbre que tanto nos ha afectado durante la pandemia y que ha provocado tantos descalabros.

 

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