El sector de la construcción necesita disponer de materiales sólidos y duraderos para levantar sus proyectos. Según el tipo de construcción que se vaya a realizar, los materiales pueden ser de una naturaleza u otra. Por ejemplo, para levantar una casa de campo, puede utilizarse madera o piedra. En los edificios de viviendas, lo más común es el ladrillo y, en las construcciones viales, prima el hormigón. Esto no quiere decir que únicamente se utilice uno de estos materiales. En la mayoría de los casos, es necesaria la combinación de varios.
Dentro de la construcción de viviendas, es posible comprar una prefabricada y que la monten en el lugar en el que se disponga de un terreno. Pueden ser de madera, hormigón u otros materiales. La cuestión es que existe la posibilidad de encontrar viviendas ya fabricadas y montarlas sin necesidad de tener que recurrir a obras mayores, como cuando se construye desde cero. Los prefabricados no se quedan en las viviendas. Los materiales utilizados en la construcción pueden convertirse en elementos prefabricados con los que agilizar la evolución de un proyecto, como sucede con los prefabricados de hormigón.
Estos elementos son piezas elaboradas de fábrica y preparadas para instalarse directamente en la obra. El proceso de fabricación de estas “piezas” se realiza vertiendo el hormigón fresco en los moldes para proceder a su fraguado. El resultado final presenta una forma definida en los proyectos y especificaciones técnicas de ingeniería civil y vial donde se utilizan.
Las piezas de hormigón fraguado resultantes pasan por unos estrictos controles de calidad para garantizar que cumplan con las expectativas más exigentes de cada proceso de construcción. Los elementos que van a formar parte de un proyecto son almacenados hasta que se trasladan a la obra.
Fabricación del hormigón prefabricado
Los prefabricados de hormigón son una solución industrializada que se utiliza para construir cualquier tipo de edificación civil o los elementos estructurales viales como viaductos, pasos inferiores o canalizaciones. Como hemos podido comprobar en Arcobloc Prefabricados de Hormigón, donde combinan la innovación, la experiencia y el compromiso con la calidad y la excelencia, el sistema de fabricación garantiza de forma segura, rentable y eficiente el aumento de la productividad de un proceso constructivo.
Para obtener hormigón prefabricado se necesitan tres materiales: cemento, arena y agua. Además de los aditivos necesarios para aportar las propiedades concretas en función del uso que se le vaya a dar. La mezcla resultante se coloca en los moldes adecuados antes de que llegue a la fase de fraguado, que será completada de la forma correspondiente para cada tipo de proyecto en el que vaya a utilizarse.
Dicho de una forma más sencilla, el hormigón prefabricado es el hormigón que se moldea antes de ser utilizado en la obra. Dentro de los hormigones prefabricados, se puede distinguir entre hormigón prefabricado pretensado, sometido a la combinación de hormigones de alta resistencia con acero; y hormigón postensado, sometido a esfuerzos de compresión por cables de acero, una vez se ha vertido y fraguado.
Tanto los elementos de hormigón prefabricado como los diversos productos que se pueden obtener son de gran versatilidad y se adaptan a cualquier tipo de proyecto, como edificaciones, obras industriales, puentes, presas, túneles y caminos.
En la construcción civil, donde existe una gran demanda de hormigón para levantar los proyectos, se recurre mucho a los siguientes elementos de hormigón prefabricado:
- Bloques de cemento compacto que se instalan uniendo hiladas con mortero y se trabajan de manera similar al ladrillo.
- Dinteles para instalar encima de los marcos de carpintería en los que los ladrillos no se sujetan.
- Paneles, placas y cimentación para edificaciones, naves industriales, etc.
- Arquetas para redes de saneamiento o redes eléctricas utilizadas en urbanizaciones.
- Puentes, para los cuales los elementos prefabricados de hormigón proporcionan sus características imprescindibles de resistencia.
- Losas y prelosas.
Otro de los campos de construcción en los que se utiliza mucho el hormigón prefabricado es en la construcción vial, donde se utilizan preferentemente:
- Pavimentos y adoquines de hormigón para las calzadas peatonales, zonas ajardinadas y viales de poco tránsito.
- Los marcos y bóvedas de hormigón para los pasos inferiores, formando parte de un sistema de drenaje transversal ideal para viales.
- Vigas pretensadas para los puentes y viaductos que forman parte de las autopistas y autovías.
- Postes de hormigón pretensado para las telecomunicaciones.
En los prefabricados de hormigón, destacamos el pretensado como solución en la que se combinan los hormigones de mayor resistencia con acero y hacen posible, gracias a sus características, reducir la sección respecto a otros materiales prefabricados.
Los prefabricados de hormigón suelen presentar mayor resistencia que el hormigón al uso, debido a que se curan en un lugar controlado para obtener las mejores condiciones de fraguado. Junto al hecho de que se refuerza, como ya hemos comentado, con barras de acero, se aumenta notablemente su resistencia y la capacidad para soportar cargas pesadas o el tráfico.
Ventajas y desventajas del hormigón prefabricado
En aquellos proyectos en los que es necesario utilizar numerosas piezas uniformes de hormigón, el aprovechamiento de este método de fabricación proporciona algunas ventajas más que evidentes, aunque nunca está de más citarlas.
El tamaño y la forma son uniformes cuando se utiliza hormigón prefabricado, ya que permite que las piezas sean iguales. Lo que se debe a los moldes utilizados por los fabricantes, configurados de forma específica para cada trabajo. Lo que asegura que las piezas de hormigón tengan tanto el tamaño como la forma necesarios para cada proyecto que se realiza, además de contar con las dimensiones exactas.
Eficiencia y rapidez son esenciales en la construcción. Gracias al hormigón prefabricado, esto es más fácil de lograr. Los moldes en los que se fraguan los elementos pueden ser reutilizados varias veces, lo que permite que se fabrique una gran cantidad de piezas en poco tiempo. Esto tan sencillo se traduce en unos tiempos de construcción más rápidos y, en consecuencia, eficientes.
Al fabricarse fuera de la obra y llegar al punto de trabajo ya con su forma definitiva y preparado para su instalación, sin que sea necesario esperar a que adquiera su resistencia, se acelera el proceso de construcción. Los procesos de curado acelerado, que son posibles debido a la tecnología que se diseña en las plantas o fábricas de hormigón, permiten que los prefabricados adquieran mayor resistencia en menos tiempo.
Los controles de calidad a los que se somete el hormigón prefabricado garantizan una calidad óptima. Este hormigón se fabrica en una obra o planta que se destina exclusivamente a este fin, por lo que el vertido de hormigón siempre estará más controlado y vigilado que cuando se fabrica en una obra directamente, ya que cuenta con un control absoluto y completo.
Por otro lado, encontramos ventajas relacionadas con el medio ambiente, lo que convierte al hormigón prefabricado en un material más sostenible que reduce el gasto energético, de agua y de materiales de construcción. Así como la producción de residuos es mínima, ya que no se fabrica mediante encofrados de obra.
Con el añadido de que aquellos edificios provistos de elementos prefabricados de hormigón cuentan con un excelente comportamiento como aislante térmico, lo que se traduce en un menor gasto de energía, además de que las diferentes estructuras son adaptables si se pretende mejorar las condiciones de eficiencia energética de las construcciones.
Adherencia, resistencia a la corrosión, una superficie de acabado superior y mayor resistencia mecánica hacen que el hormigón prefabricado se esté convirtiendo en el material por excelencia para cierto tipo de construcciones.
Si bien es cierto que el hormigón prefabricado proporciona numerosas ventajas, no se puede ignorar que también puede presentar algunos inconvenientes. Uno de ellos es que tiene que ser transportado de la forma correcta. Al fabricarse fuera de las obras en las que va a ser utilizado, es necesario que el transporte sea fiable, para lo que hay que recurrir a un remolque que puede presentar un coste elevado. El hormigón prefabricado debe manipularse correctamente para evitar que sufra posibles daños.
Una vez fabricado, su modificación es difícil. Hacerlo puede conllevar problemas de seguridad, con lo que el hormigón deja de ser estable. Si las medidas son incorrectas, deben encargarse piezas completamente nuevas, lo que supone un mayor coste y retrasos en la obra.
A la hora de su instalación hay que ser cuidadoso. Una aplicación estándar de hormigón vertido requiere que los trabajadores viertan el hormigón y poco más. En el caso de utilizar hormigón prefabricado, es necesario que los trabajadores cuenten con formación para mover el hormigón pesado con cuidado y conectar sus piezas de forma correcta. En algunos casos es posible que sea necesario utilizar una grúa para colocar las piezas en su lugar, lo que supone otro coste adicional.
Poco más podemos añadir respecto al hormigón prefabricado. Aunque cuenta con algunos inconvenientes que hay que tener presentes, lo cierto es que, por lo general, su uso resulta más ventajoso. Proporciona rapidez en la construcción, tiene buenas capacidades como aislante térmico, es duradero y seguro… además de ser adaptable a todo tipo de formas y espacios en los que se utilice. Tan solo hay que tener el molde adecuado para proceder a su fraguado.

