La tecnología también puede hacer que las oficinas sean lugares más cómodos en los que trabajar. Aparte de incorporar los últimos adelantos tecnológicos para hacer más eficientes los procesos productivos, la automatización de elementos que afectan a las instalaciones: el control automático de la luz o de los sistemas de climatización, ayuda a las empresas a crear espacios más confortables de trabajo.
De todo esto se encarga la domótica, una modalidad de la tecnología aplicada a la vida cotidiana. Se suele asociar con el terreno doméstico, con la idea de crear la casa inteligente, pero en el terreno laboral contribuye a aumentar la productividad y a reducir gastos.
Las grandes empresas tecnológicas han puesto de actualidad la confortabilidad de las oficinas para aumentar la productividad de sus trabajadores. El programa Tecnoexplora, de la cadena de televisión La Sexta, explica cómo las oficinas que tiene Google en la Torre Picasso de Madrid cuentan con salas diáfanas, zonas de descanso, espacios de comida y bebida para los trabajadores… Toda una serie de comodidades que consiguen que el trabajador se sienta más a gusto dentro de la oficina y, por tanto, que pueda rendir más.
No estamos diciendo que toda empresa tenga que tener una cafetería self-service en la oficina con un futbolín para que los trabajadores se relajen, como tiene Google. Pero mejorar las instalaciones para crear unas mejores condiciones de trabajo aumenta la productividad, ya que ayuda a que los operarios se concentren en sus tareas, y reduce el número y duración de las bajas laborales.
En todo esto nos puede ayudar la tecnología. Y de hecho, lo está haciendo. Estos son algunos adelantos tecnológicos que se están aplicando a día de hoy en muchas empresas y que están relacionados con mejorar el ambiente físico en el que se trabaja.
Las cerraduras inteligentes.
Comenzamos esta lista con un elemento de seguridad. Todas las oficinas tienen dependencias de acceso restringido. Instalar cerraduras digitales, que no se abren con llave, sino con contraseñas personalizadas o con señales biométricas, permite tener pleno control sobre quién entra en estos espacios privados.
Son un elemento recurrente de la ciencia-ficción. Esas puertas que se abrían con el iris de los ojos. Hoy podemos decir que son una realidad, y que están más asentadas de lo que nos imaginamos.
El blog Habitat Inmobiliaria explica cómo las cerraduras inteligentes son un elemento de seguridad que combina aspectos de la domótica, los automatismos y los últimos avances informáticos. Un recurso que permite tener zonas protegidas, llevando un control desde el ordenador.
Las cerraduras inteligentes se han convertido en una solución cada vez más utilizada en oficinas y espacios de trabajo gracias a su capacidad para gestionar el acceso de forma segura, flexible y sin necesidad de utilizar llaves. Estos dispositivos funcionan mediante tecnologías inalámbricas como wifi, Bluetooth o sistemas biométricos, permitiendo que la apertura de las puertas se realice a través de un teléfono móvil, una tarjeta identificativa, un código de acceso o la huella dactilar.
Uno de sus principales beneficios es que el administrador o propietario mantiene el control absoluto sobre las personas autorizadas para acceder a las instalaciones. A través de una interfaz de gestión, normalmente disponible como aplicación en el móvil, o desde la página web, es posible crear, modificar o eliminar permisos de acceso en cuestión de segundos. Además, se pueden establecer horarios específicos para cada empleado, de manera que cada usuario solo pueda entrar en las zonas autorizadas durante el tiempo establecido.
Muchas cerraduras inteligentes también registran las entradas y salidas, lo que facilita el control de la actividad por parte de la dirección.
Además de ofrecer una mayor comodidad, estos sistemas emplean comunicaciones cifradas y mecanismos avanzados de autenticación para proteger los datos y evitar accesos no autorizados. Como resultado, las cerraduras inteligentes permiten optimizar la gestión de las oficinas, reducir los riesgos asociados a la pérdida de llaves y adaptar el control de accesos a las necesidades cambiantes de cualquier empresa.
Cortinas inteligentes.
Los distribuidores de Decoraziona, una tienda de decoración de Leganés, especializada en textiles y sistemas de sombreado y control de luz exterior en viviendas, oficinas y locales comerciales, cuentan cómo hoy en día se pueden automatizar toldos, cortinas y persianas para crear ambientes más cómodos sin necesidad de la intervención directa del hombre. De esta manera, una oficina tendrá la entrada de luz natural adecuada, según su orientación y hora del día, sin que uno de los trabajadores tenga que levantarse a subir la persiana o correr las cortinas.
Son las cortinas inteligentes, pero que en realidad, también se pueden aplicar de manera simultánea a otros elementos que controlan la luz y la privacidad.
Las cortinas inteligentes son sistemas motorizados y, con frecuencia, informatizados. A diferencia de las cortinas convencionales, incorporan motores eléctricos que permiten abrirlas o cerrarlas mediante una aplicación móvil, un panel de control, un mando a distancia o integrarlas en una plataforma de automatización del edificio. Algunos modelos también funcionan con sensores de luminosidad o temperatura, ajustando su posición de manera automática según las condiciones del entorno.
Su funcionamiento se basa en un motor instalado en el eje de la cortina del estor o de la persiana, que recibe las órdenes desde una interfaz de gestión centralizada. Esto permite programar horarios de apertura y cierre o crear rutinas adaptadas a la actividad de la oficina, optimizando la entrada de luz durante la jornada laboral y mejorando el confort de los empleados de una manera automática.
El creciente uso de las cortinas inteligentes en oficinas responde a la necesidad de crear espacios más eficientes, sostenibles y conectados. Al regular la radiación solar, contribuyen a reducir el consumo de luz artificial y baja el consumo de los sistemas de climatización, favoreciendo el ahorro energético. Su integración con otros sistemas del edificio, como la iluminación o el aire acondicionado, facilita una gestión más eficiente de los recursos. Combina comodidad para el trabajador y ahorro para la empresa.
Las taquillas electrónicas.
Cada vez es más frecuente encontrar en las oficinas y espacios de trabajo compartido, coworking, taquillas al servicio de los trabajadores. Y es que el trabajador llega a la oficina con objetos personales, como las llaves de casa y del coche, el casco de la moto, o la ropa para acudir después al gimnasio, que no le interesa llevarlas encima.
Las modernas taquillas inteligentes permiten un control seguro de esta zona de taquillas sin necesidad de llevar llaves encima o de que el trabajador tenga que aportar un candado. Además, muchas veces estas taquillas sirven como elemento logístico para recibir o entregar paquetería.
La página web de Arregui, un conocido fabricante de cerraduras para taquillas y buzones, explica que las taquillas inteligentes son sistemas de almacenamiento automatizado que permiten gestionar de forma segura la entrega y recogida de paquetería y la custodia de objetos personales dentro de la oficina sin necesidad de que intervenga el personal de recepción. Cada compartimento dispone de un sistema de apertura controlado digitalmente, de modo que solo las personas autorizadas pueden acceder a su interior mediante un código personal o una aplicación móvil.
Su funcionamiento se basa en un software de gestión que controla el acceso a cada taquilla y registra todas las operaciones realizadas. Gracias a esta plataforma, los administradores pueden asignar compartimentos a empleados, gestionar entregas de mensajería, controlar el préstamo de equipos informáticos, llaves, documentación confidencial, herramientas de trabajo, etc.
En el entorno empresarial, las taquillas inteligentes se han convertido en una solución cada vez más demandada porque optimizan la organización interna y reducen la carga de trabajo del personal de recepción. Cuando un paquete o un material se depositan en una taquilla, el destinatario recibe una notificación en su móvil o en su correo electrónico con las instrucciones para recogerlo, pudiendo hacerlo en el momento que estime oportuno.
Del mismo modo, si se emplean para uso personal, el trabajador sabe que solo él tendrá acceso a su taquilla, por lo que sus objetos personales están seguros allí.
Ionización bipolar del aire.
Aunque este no es un sistema estrictamente de domótica, se trata de un adelanto tecnológico que poco a poco va introduciéndose en las oficinas. No es un simple sistema de purificación del aire, no es un dispositivo de climatización, es una maquinaria electrónica que recoge el aire ambiente del espacio de trabajo y lo redistribuye cambiando su polaridad.
En espacios cerrados, con una alta cantidad de pantallas digitales, como son las oficinas, el ambiente suele quedar cargado. La falta de ventilación y los equipos informáticos generan electricidad estática que carga el ambiente con iones positivos, los cuales contribuyen a agotar físicamente al trabajador y a bajar sus defensas. El Diario Judío señala que esta ionización artificial del aire crea unas condiciones ambientales que reducen la presencia de virus y bacterias y aportan energía al trabajador, mitigando los efectos del cansancio.
Los sistemas de ionización bipolar del aire son una tecnología diseñada para mejorar la calidad ambiental en espacios interiores, como oficinas, edificios corporativos o centros de trabajo. Su funcionamiento consiste en generar de forma controlada iones negativos que se distribuyen a través del sistema de climatización y ventilación de la oficina. Estas partículas cargadas interactúan con los contaminantes presentes en el aire, como polvo, bacterias, virus, mohos y compuestos orgánicos volátiles, favoreciendo su neutralización por medio de los filtros del sistema de ventilación.
El principio de funcionamiento se inspira en un proceso que ocurre en la naturaleza. Fenómenos como los movimientos de aire en la montaña, los saltos de agua o las tormentas generan iones que contribuyen a renovar el aire y reducir la presencia de partículas contaminantes. La ionización bipolar reproduce este proceso en entornos cerrados, donde la renovación del aire suele ser más limitada.
Esta tecnología ganó protagonismo durante la pandemia de la COVID-19, cuando diferentes empresas comenzaron a incorporarla en sus oficinas como complemento a los sistemas de ventilación. Asimismo, hospitales de referencia y fabricantes del sector aeronáutico, como Boeing lo utilizan en las cabinas de sus aviones. Su integración en las oficinas mejora la calidad del aire y crea espacios de trabajo más saludables.
Iluminación automática.
Una aplicación de la domótica que está bastante generalizada es el de la iluminación automática. Son esos baños, almacenes o pasillos que están a oscuras, y que la luz se enciende en el momento en el que un sensor de movimiento detecta presencia en el espacio. O esa luz artificial que se va graduando en función de las condiciones lumínicas ambientales. Consiguiendo que la luz nunca deslumbre y se adapte a la entrada de luz natural, haciendo que sea más tenue en las horas centrales de la mañana, y aumentando en intensidad en las últimas horas de la tarde.
La página web de Endesa señala que se puede ahorrar hasta un 30% de energía eléctrica con la instalación de sistemas de domótica. La domótica no solo se puede utilizar a la iluminación, también se puede aplicar a la calefacción, al aire acondicionado y a algunos equipamientos eléctricos que están funcionando durante todo el tiempo.
Según nos cuentan, se pueden instalar en oficinas y centros de trabajo circuitos de iluminación inteligente con LED y Bombillas programables, que se pueden ajustar desde aplicaciones para dispositivos móviles o desde un panel de control al que se accede desde un ordenador, que permiten encender las luces a una hora determinada, la hora de entrada en la oficina, y apagarlas automáticamente, en la hora de cierre.
Del mismo modo, se pueden instalar sensores de movimiento y de luminosidad que enciendan o apaguen las luces de manera automática o que gradúen la intensidad en función de las necesidades de luz.
Del mismo modo, existen enchufes inteligentes, que controlan el encendido y apagado de los equipos electrónicos de manera remota. De esta forma se pueden apagar los ordenadores, el wifi y los equipos informáticos a una hora programada sin depender de la intervención humana.
Con todo esto, el trabajador no tiene que preocuparse de nada. Solo de cumplir con las tareas laborales que se le hayan asignado en función de las características de su puesto de trabajo.

