Un tratamiento de estética no tiene por qué ser invasivo y requerir la entrada a un quirófano. Lejos queda esa necesidad de acudir al cirujano y dejar que esculpa cuerpo o rostro, bisturí en mano. Aunque los tratamientos quirúrgicos siguen a la orden del día, las opciones se han multiplicado en los centros de belleza, clínicas dentales o incluso centros de oftalmología. Cualquier centro sanitario con personal cualificado puede proporcionar tratamientos de estética facial sin necesidad de cirugía.
Debido al estrés del día a día, los factores genéticos, la luz solar y numerosas acciones cotidianas, el aspecto del rostro va adquiriendo matices que lo deterioran. Estos efectos negativos del día a día esconden o matizan la belleza natural de las personas. Afortunadamente, existen numerosos tratamientos desarrollados y dirigidos a atenuar arrugas o pliegues en el rostro, al mismo tiempo que permiten remodelar con sutileza el aspecto facial, sin necesidad de recurrir a los procedimientos más invasivos.
En función de las necesidades que presente cada paciente, la medicina estética puede implicar otros aspectos, llegando a controlar patologías como el bruxismo o la hiperhidrosis. Un dos por uno que nunca viene mal.
Los tratamientos de estética facial consisten en esos protocolos estéticos que ejercen su función sobre la piel del rostro con una clara misión: limpiar, hidratar, equilibrar, tratar imperfecciones o prevenir el envejecimiento de la piel. Mientras que en casa los cuidados diarios trabajan de un modo más superficial y genérico, los tratamientos estéticos lo hacen con unas concentraciones mayores de principios activos y utilizando técnicas más específicas.
Dentro del entorno profesional, lo más acertado es elegir de forma correcta el tratamiento de estética facial, marcando la diferencia entre obtener un resultado puntual o que la mejora resulte visible y duradera. Al utilizar productos compatibles, naturales y con una buena formulación, se minimiza en gran medida el riesgo de que se produzcan reacciones adversas, mejorando la experiencia del cliente.
Tipos de tratamientos de estética facial
En Castro Ferreiro Clínica Dental, cuentan con su propia consulta de estética facial en la que nos han explicado algunos de los tratamientos existentes. Como bien nos cuentan sus profesionales, no todas las pieles necesitan lo mismo para estar mejor. De ahí que existan diferentes tipos de tratamientos faciales con los que trabajar de forma totalmente personalizada. Los más habituales y que mejores beneficios aportan empiezan por una limpieza facial profunda, como base de cualquier otro tratamiento.
Con una limpieza facial profunda, se eliminan impurezas, restos de maquillaje, la contaminación y el exceso de sebo que se acumula en la piel. Estos tratamientos pueden incluir activos purificantes y reguladores como arcillas, extractos botánicos con acción seborreguladora y exfoliantes suaves con los que resulta más fácil eliminar las impurezas sin que se dañe la piel. Con este tratamiento se desobstruyen los poros, mejorando la textura de la piel y preparándola para que absorba mejor los principios activos de los tratamientos posteriores.
Aparte de la limpieza clásica profunda, los centros de estética utilizan otros tratamientos, adaptados a cada tipo de piel y la sensibilidad de los clientes. Una limpieza facial básica o de mantenimiento para pieles jóvenes o sin alteraciones visibles o una más concreta para pieles sensibles. Las limpiezas faciales purificantes se recomiendan en pieles grasas o con tendencia al acné, mientras que las limpiezas con exfoliación suave combinan higiene y renovación celular.
Sin duda, la exfoliación facial profesional resulta importante, debido a que elimina las células muertas de la superficie, favoreciendo la renovación celular. Se puede hacer mediante exfoliantes mecánicos suaves, microgránulos de origen natural o exfoliaciones químicas controladas.
Pasamos a los tratamientos con ácido hialurónico, uno de los activos más utilizados en medicina estética facial, debido a su capacidad para retener el agua y mejorar la hidratación profunda de la piel. En los tratamientos no invasivos, se aplica mediante cosmética profesional o utilizando técnicas más avanzadas para mejorar la elasticidad, el confort y el aspecto general del rostro. Son tratamientos indicados para pieles deshidratadas, con pérdida de volumen superficial o líneas de expresión marcadas.
Los tratamientos faciales combinados como hidrofaciales, radiofrecuencia, oxigenoterapia y LED son cada vez más habituales en los centros de estética facial. Los hidrofaciales limpian, exfolian y mejoran la textura de la piel de manera controlada, utilizando activos hidratantes y antioxidantes como el ácido hialurónico, la niacinamida y extractos botánicos antioxidantes.
Con la radiofrecuencia facial se mejora la firmeza y se redefine el óvalo facial, en tanto que la oxigenoterapia revitaliza las pieles apagadas y estresadas. Las terapias LED apoyan la regeneración cutánea y producen un equilibrio en la piel. Se trata de tratamientos combinados ideales en aquellas personas que buscan resultados visibles en pocas sesiones o para casos de pieles apagadas.
Llegamos a los tratamientos con láser e IPL, realizados con aparatología cosmética. Estos tratamientos son los que se utilizan para mejorar las manchas de la piel, el tono irregular, las rojeces o signos visibles de envejecimiento. Con estas tecnologías se trabaja utilizando energía lumínica controlada, favoreciendo la renovación progresiva de la piel. Dado que su carácter es más técnico, requieren una evaluación previa más detallada y seguir unos protocolos de seguridad, además de cuidados previos y posteriores a las sesiones.
Por otro lado, tenemos los tratamientos hidratantes y nutritivos, los tratamientos anti-edad, los tratamientos calmantes y para piel sensible y las terapias complementarias como los masajes faciales o el drenaje linfático. Los primeros de la lista, indicados en pieles secas, apagadas o deshidratadas, aportan agua, lípidos y activos que restauran el confort y la elasticidad. Con los tratamientos anti-edad, se previene y corrige el envejecimiento cutáneo estimulando la regeneración celular y mejorando la firmeza de la piel, mediante técnicas manuales, activos cosméticos y protocolos adaptados. Los tratamientos calmantes son muy habituales en las personas que tienen una piel sensible o reactiva a consecuencia del estrés. Formulados para reducir la rojez y la hidratación, fortaleciendo la barrera cutánea y proporcionando un confort inmediato.
Factores a considerar para elegir el tratamiento facial adecuado
Antes de aplicar un tratamiento estético facial, hay que tener muy clara la necesidad de la piel en ese momento. Efectuar un diagnóstico facial personalizado incluye una evaluación del tipo de piel (seca, grasa, mixta, sensible o reactiva); el estado actual de la piel (deshidratado, sensible, con acné, envejecido); el objetivo del tratamiento (mantenimiento, correctivo, preventivo); la tolerancia cutánea a los principios activos y las técnicas a realizar.
Esta información es de suma importancia, debido a que la elección del tratamiento implica que proporcione la respuesta adecuada a unas necesidades concretas. Por ejemplo, en el caso de una persona con la piel grasa, se priorizan aquellos tratamientos purificantes y equilibrantes. Cuando se trata de personas con piel seca, se recurre a los tratamientos hidratantes y nutritivos y, en el caso de las personas cuya piel es sensible, se llevan a cabo los protocolos calmantes y reparadores. Hacer un diagnóstico previo lo más preciso posible y utilizar productos profesionales compatibles con la piel es la mejor manera de obtener los mejores resultados, que sean visibles y no se vea comprometida la salud de la piel.
Incorporar los tratamientos de estética facial profesional basados en la cosmética natural es una excelente opción para el cuidado de la piel. Cuando los centros de medicina estética ofrecen este tipo de tratamientos y trabajan con fórmulas que son bien toleradas por todo tipo de pieles y cuentan con el respaldo de la investigación y el desarrollo para uso profesional, hace posible que se proporcionen los mejores resultados, visibles y seguros.
En definitiva, los tratamientos que permiten recuperar la belleza facial se pueden dividir en dos grandes grupos: tratamientos quirúrgicos y tratamientos estéticos. Ambos tipos destinados a que el aspecto facial mejore, siendo la diferencia principal la técnica a la que se recurre para lograr los resultados. Con los tratamientos quirúrgicos, se tiene que pasar por el quirófano. Sin embargo, con los tratamientos de estética facial, este paso no es necesario, puesto que se llevan a cabo en la consulta.
Son tratamientos que se realizan mediante la aplicación de productos que se desarrollan con diferentes composiciones para mejorar el aspecto facial. Son muchos los centros de estética que los proporcionan, así como es posible encontrar este tipo de tratamientos en otros centros sanitarios y médicos como las clínicas dentales u oftalmológicas.
Los profesionales de la medicina estética disponen de las técnicas más novedosas y efectivas para ofrecer estos tratamientos. Mediante la aplicación de productos o sustancias concretas, se logra devolver al rostro un aspecto más joven y saludable. Existen, como ya hemos visto, numerosos y diferentes tratamientos, cada uno de ellos desarrollado para tratar un problema en particular, proporcionando resultados de lo más rápido y eficaz.
De manera que, para mejorar los problemas estéticos y los signos de la edad que afectan al rostro, lo mejor es evitar el quirófano. Recurrir a los procedimientos que lo hacen posible, aplicados por profesionales y tratando cada problema de forma específica, es la mejor manera de obtener los resultados esperados, de forma natural y discreta, sin que se cambie la expresión o los rasgos que caracterizan a cada persona. La mayoría de los tratamientos pueden complementarse entre ellos, obteniendo los mayores beneficios.

