¿Quieres convertirte en una empresa con autoconsumo fotovoltaico?

fotovoltaico

¿Te has parado a pensar en la cantidad de energía que consume tu empresa? Luces encendidas, ordenadores, aire acondicionado, calefacción, máquinas funcionando… Yo me pregunto, ¿realmente necesitamos tanta electricidad? La verdad es que muchas veces no pensamos en que podemos generar nuestra propia energía. Sí, esa que viene del sol, que está ahí todos los días y que puede hacerte ahorrar un montón de dinero y, de paso, ayudar al planeta.

Por esta misma razón, cada vez más empresas están pensando en instalar placas solares y pasarse al autoconsumo fotovoltaico. No se trata solo de ahorrar dinero, aunque eso es importante. Se trata de reducir nuestra huella en el planeta.

Porque seamos honestos, la contaminación está por todas partes y muchas empresas no se preocupan lo suficiente por esto.

 

Autoconsumo fotovoltaico

Con esto, básicamente tu empresa genera su propia electricidad gracias a placas solares que captan la energía del sol y la transforman en electricidad.

Este sistema te permite reducir muchísimo lo que pagas a la compañía eléctrica. La electricidad que consumes la produces tú, así que la factura baja y, además, ayudas a que el sistema eléctrico no dependa tanto de energías contaminantes. En muchos casos, si produces más de lo que consumes, incluso puedes vender el excedente a la red, por lo que tu empresa deja de ser solo consumidora y pasa a producir energía.

Además, las placas solares requieren muy poco mantenimiento. No tienes que estar revisando cables cada semana ni llamando a un técnico todo el rato. Una limpieza anual y revisar que todo funciona correctamente suele ser suficiente. Y la vida útil de estas instalaciones es bastante larga: entre 25 y 30 años, tranquilamente, por lo que, encima, contribuye a frenar la contaminación.

Otra cosa que me gusta del autoconsumo es que puedes adaptarlo a cualquier empresa. No importa si tu negocio es grande o pequeño, siempre hay formas de instalar placas solares y aprovechar la energía que recibes del sol.

El sol está disponible todos los días, incluso cuando está nublado, aunque con menos eficiencia… por lo que, sí o sí, es una muy buena inversión para ahorrar dinero a largo plazo.

 

Las empresas deberían preocuparse más por el medio ambiente

Si tu empresa contamina mucho o no hace nada para reducir su huella, la gente lo nota. Además, cuanto más dependa tu empresa de energía de fuentes contaminantes, más te afectarán las subidas de precios de la luz o del gas. Al pasarte al autoconsumo fotovoltaico, generas tu propia energía y te proteges contra esos aumentos: es bueno para el planeta y para tu bolsillo.

No hablamos solo CO₂: también hay gases, residuos y partículas que dañan el aire, el agua y la salud de la gente. Reducir esto es una inversión en un futuro menos caro y más estable para tu empresa y la sociedad.

Y sí, es verdad que instalar placas solares tiene un coste inicial, pero si lo comparas con lo que ahorras a largo plazo y con el impacto positivo que generas, la balanza se inclina a tu favor.

Por lo tanto, hablamos de que, al invertir en energías alejadas de los combustibles fósiles y de la contaminación que estas generan, también conseguirás un gran beneficio a largo plazo, tanto a nivel de ahorro como en el nivel de ingresos, por los nuevos clientes que conseguirás.

 

Cómo elegir la instalación adecuada para tu empresa

Lo primero es calcular cuánta energía consume tu empresa. Esto te dará una idea de cuántas placas solares necesitas y qué tipo de sistema te conviene.

Luego viene decidir si quieres almacenar el excedente con baterías o venderlo a la red. Cada opción tiene sus ventajas: las baterías te permiten usar la energía cuando el sol no brilla, mientras que vender el excedente te genera ingresos extra.

Otro factor importante es la orientación y la superficie disponible. Las placas funcionan mejor si están bien orientadas hacia el sol, pero hay soluciones para casi cualquier tejado o espacio disponible. No hay excusas para no aprovecharlo.

Hay empresas de asesoramiento que pueden ayudarte a calcular todo esto sin que tengas que aprender ingeniería solar. Por ejemplo, desde Vals1mon, empresa centrada en asesoría energética, nos informan de que un negocio pequeño puede reducir hasta un 30 % su factura eléctrica anual al instalar paneles solares adecuados a su consumo.

 

Lo económico es importante, pero los beneficios ambientales también cuentan

Con autoconsumo fotovoltaico, reduces la factura de la luz, proteges tu empresa de subidas de precios, y si produces más de lo que consumes, puedes generar ingresos extra vendiendo energía. Todo esto hace que la inversión inicial tenga sentido rápidamente.

Por el lado del medio ambiente, la diferencia es enorme. Cada kilovatio que generas con placas solares deja de producirse con combustibles fósiles, que son los que realmente contaminan. Al reducir estas emisiones, estás contribuyendo a que el aire sea más limpio, a que los ríos no se vean afectados por procesos contaminantes y, en general, a que el planeta tenga un respiro.

Es cierto que fabricar las placas solares también genera emisiones, pero estas se amortizan muy rápido: generalmente en 1 o 2 años, después de eso, toda la electricidad que produces es limpia. Y considerando que una instalación dura más de 25 años, los beneficios son enormes.

Además, para tu empresa, ser sostenible tiene un valor añadido que no siempre se mide en dinero. Tus clientes lo notarán, tus empleados estarán más motivados, y hasta tu imagen pública se ve beneficiada. Hoy en día, las empresas que no cuidan el medio ambiente pueden quedarse atrás frente a la competencia que sí lo hace.

 

Mitos sobre las placas solares

  • “Solo funcionan cuando hace sol fuerte”. Falso. Incluso en días nublados producen energía, aunque sea menos, así que no te preocupes por depender del sol cada minuto.
  • “Son demasiado caras”. No necesariamente. La inversión inicial se amortiza con los años gracias al ahorro en la factura de luz, y además hay ayudas y subvenciones que facilitan mucho el proceso.
  • “No duran lo suficiente”. La vida útil media es de 25 a 30 años, con un mantenimiento mínimo. No es algo que tengas que estar revisando cada semana.
  • “No vale la pena para empresas pequeñas”. Mentira. Incluso un negocio pequeño puede cubrir gran parte de su consumo y ahorrar dinero, además de aportar un impacto positivo en el medio ambiente.
  • “Es complicado de instalar y usar”. No tiene por qué. Con el asesoramiento adecuado, es un proceso bastante sencillo.

 

Paso a paso

Si quieres dar el paso, lo primero es reunir datos de tu consumo. Saber cuánta energía usas y en qué horarios te dará una idea clara de cómo dimensionar la instalación. Luego, hablar con un asesor energético de confianza para hacerte una idea de cómo hacer el cambio.

Eso sí, no intentes abarcarlo todo de golpe: empieza cubriendo parte de tu consumo y ve creciendo según veas cómo funciona. Así reduces riesgos y ves resultados rápido, tanto económicos como medioambientales.

 

Las empresas siguen perjudicando al planeta… y a sí mismas

Cada empresa que sigue dependiendo únicamente de energía contaminante está contribuyendo a problemas que ya nos afectan a todos. Sequías más frecuentes, temperaturas extremas, aire sucio… todo eso son consecuencias directas de cómo producimos y consumimos energía.

Y está demostrado: la contaminación afecta a la salud de las personas, a la disponibilidad de agua y a la estabilidad de los recursos que muchas empresas necesitan para funcionar. Cada kilovatio que se consume sin pensar genera emisiones que, sumadas, tienen un impacto enorme. Sin contar que este modelo hace que las empresas dependan de precios de electricidad que suben y bajan sin control, y eso también repercute directamente en su economía.

El autoconsumo fotovoltaico no lo va a arreglar todo de golpe, por supuesto que no, no es una solución milagrosa, pero sí es una acción que, sumada a otras, puede provocar un cambio real. Cada instalación de placas solares significa menos energía que proviene de combustibles fósiles, menos CO₂, menos partículas contaminantes y menos gases que dañan la capa de ozono.

Y esto no solo ayuda al planeta: tu empresa también sale ganando. Ahorras dinero en la factura eléctrica, reduces riesgos frente a subidas de precios y mejoras tu independencia energética. Además, estás mandando un mensaje muy bueni: tu empresa se preocupa por el entorno y por las personas que dependen de él, lo que cada vez valoran más los clientes y tus empleados.

Es hora de mirar a largo plazo, y no solo al beneficio inmediato: seguir gastando energía sin pensar significa gatos, desde tarifas más altas hasta posibles impuestos ambientales o sanciones por consumo excesivo de recursos. Las empresas que ignoran estos problemas pierden competitividad frente a las que deciden invertir en soluciones sostenibles, aunque sea de manera gradual. Cada decisión cuenta, y cada acción que tomamos ahora repercute en lo que vendrá en el futuro.

Es hora de decidir qué tipo de empresa quieres ser. ¿Una que sigue gastando energía sin pensar o una que produce la suya, ahorra y ayuda al planeta? La decisión es tuya, y cuanto antes la tomes, mucho mejor para ti, para tus empleados, para tus clientes… y, claro, para el planeta.

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